El sexo siempre debe constituirse como un acto de placer en el que las partes implicadas disfrutan. Las formas son múltiples y se pueden utilizar juguetes u otros accesorios para que no gane la monotonía. Entonces, el sexo es placer, sí, pero también es salud.

¿Qué nos aporta el sexo?

Se trata de una actividad placentera que también nos proporciona una sensación de bienestar físico y mental. Su práctica frecuente tiene impactos muy positivos en la salud general de todo el cuerpo.

Uno de sus beneficios más importantes es la reducción del estrés. A través de la práctica sexual, se aumenta la segregación de la serotonina, conocida como la hormona de la felicidad. Nos ayuda a liberar tanto la tensión física como psicológica y, lo mejor de todo, que no solo durante la práctica, ¡sino que su efecto puede durar durante horas!

Junto a la reducción del estrés, el sexo ayuda a fortalecer el sistema inmunológico. Varias investigaciones han demostrado que las personas sexualmente activas enferman mucho menos que las que tiene relaciones esporádicas. Tanto es así, que demostraron que tener al menos dos relaciones sexuales a la semana eleva significativamente el número de anticuerpos en comparación con quienes tienen relaciones con menos frecuencia.

Uno de los beneficios que más nos puede gustar es que el sexo aumenta la libido. ¿Quién no ha sentido que cuánto más se practica más ganas tiene de continuar haciéndolo? La práctica continuada además hará que el sexo mejore, haya más lubricación y aumente el flujo sanguíneo.

Pero esto no acaba aquí, el sexo nos ayuda a mantenernos en forma. ¡Incluso quema calorías! Se trata de una actividad mucho más placentera que las horas en el gimnasio y con gasto real de calorías, en 10 minutos de actividad puedes decir adiós a 50 calorías. ¡Importante mantenerse activos! Podéis probar nuevas posturas y, además, seguro que os divertiréis.

¡Muchos más beneficios!

Si parecía que la quema de calorías era insuperable, también hay que tener en cuenta que el sexo rejuvenece y alarga la vida. Está demostrado que los hombres que tienen al menos dos orgasmos semanales tienen menos probabilidades de morir jóvenes que aquellos que no mantienen ningún tipo de relación sexual.

Junto a esto, la práctica regular protege la salud cardíaca de quienes la practican, ya que una buena sesión de sexo activo reduce la presión arterial, activa la circulación sanguínea y funciona como ejercicio cardiovascular.

Además, después de todo este ejercicio, el sexo nos ayuda a descansar favoreciendo el sueño. Después de tener un orgasmo, aumenta la producción de las hormonas melatonina y oxitocina, esenciales para tener un buen descanso.

Entre otras muchas cosas las relaciones sexuales hacen que disminuyan las migrañas y mitiga los dolores de cabeza, también favorece la memoria y, muy importante, nos ayuda a aumentar nuestra autoestima.

Como hemos comentado al principio, el sexo siempre debe ser un acto de placer entre todos los que participan y, aunque sus efectos secundarios son muy beneficiosos para nuestra salud, ¡lo importante es pasarlo bien y divertirse!