Las bolas chinas son también conocidas como ben wa o bolas geisha y se utilizan desde hace siglos y su procedencia, aunque pueda parecer lo contrario, no es china, sino que son originarias de Japón. Se trata de un conocido juguete sexual que realmente poco tiene que ver con proporcionar placer. Se hicieron más conocidas a raíz del libro 50 sombras de Grey, pero su función real es otra.

¿Para qué sirven realmente las bolas chinas?

Se trata de pequeñas pesas, en forma de bola y unidas por un cordón, que se introducen en la vagina. Estas bolas tienen otra en su interior, lo que produce que, al chocar con las paredes de la vagina, se muevan y provoquen una vibración y una contracción involuntaria de los músculos que la rodean. Esta contracción ayuda a que aumente la circulación sanguínea, la lubricación y el tono muscular.

Se recomienda mucho el uso de las bolas chinas para el fortalecimiento del suelo pélvico. Se trata de un conjunto de músculos y ligamentos que dan soporte a la vejiga, uretra, el útero, la vagina y el recto.

Es decir, la idea principal es usarlas para la tonificación de la musculatura del suelo pélvico y no como juguete sexual. Pero, aunque esto sea así, es cierto que su uso continuado ofrece una gran ventaja en la sexualidad, ya que al mejorar el tono muscular de la vagina también lo hacen las sensaciones y la capacidad de hacer más movimientos durante el coito.

Qué es lo que hay saber sobre ellas

Una de las ventajas es que cada vez existen más modelos con diferentes formas, más ergonómicas, de diferentes diámetros y también con materiales testados dermatológicamente. Aunque el más común suele ser el de base de silicona, también nos podemos encontrar con bolas de cristal o de metal. Estas últimas suelen ser más pesadas que el resto, dado que el material con el que están hechas aporta peso ya de por sí.

Es recomendable que para la introducción de las bolas se utilice lubricante. De esta manera se evitan fricciones innecesarias y molestias. Las bolas de silicona son compatibles con lubricantes de base acuosa, mientras que las de cristal y metal son aptas para todo tipo de lubricantes.

Las bolas chinas se pueden distinguir por el número de bolas que tengan ya que, aunque lo más habitual es que las encontremos de dos bolas, pueden ser triples o de bola única.

El peso es muy importante, sobre todo a tener en cuenta en la fase de uso en la que nos encontremos. Se recomienda que si es la primera vez que las usas, comiences con bolas únicas y con el mínimo de peso. Este puede variar desde los 28 gramos hasta los 110 gramos por bola.

Existen opciones de pack en las que cada bola tiene un peso y un diámetro distinto, por lo que se pueden adaptar a las posibilidades y necesidades de cada mujer. El tamaño medio está en torno a los 35 milímetros, aunque existen modelos más pequeños, de unos 25 o 29 milímetros, con pesos parecidos a los de las bolas más grandes.

Elige las bolas chinas que mejor se adapten a ti, trabaja tu suelo pélvico y verás resultados sorprendentes y, sobre todo, ¡disfruta!