Los masajes eróticos son más íntimos y sensuales que los masajes comunes. Además, son perfectos para  relajarse y enfocarse totalmente en el tiempo en pareja. El ambiente también es muy importante cuando preparas un masaje erótico. Y tener un conocimiento básico de cómo dar masajes y estar dispuesto a experimentar es esencial. Mejora tu relación a través del contacto físico.

Preparar el ambiente

Es fundamental estimular todos los sentidos. Para ello, prohibir ciertas conductas sería interesante y el deseo alcanzará así una dimensión superior. El masaje erótico es placer en sí mismo.

La preparación es fundamental para dejarse fluir una vez que comience la función, pues no deja de ser un juego de roles subido de tono. Se puede iluminar con velas, poner algo de música y seleccionar aromas que acompañen a la relajación.

Intenta conseguir una habitación tranquila, con pocas ventanas para evitar la luz, las ventanas que haya intenta cubrirlas o cerrarlas para que la oscuridad haga su magia. Podemos encender algunas velas, o algunas lámparas que den una luz tenue y tranquila.

Ahora solo faltaría colocar algunas sabanas o toallas cubriendo la cama para no mancharla con los aceites.Podemos colocar también una toalla a modo de almohada para favorecer la comodidad de nuestra pareja.

También es importante tener cerca una pequeña mesita o mueble donde colocar todo lo que vamos a utilizar en nuestro masaje como, por ejemplo: los geles o aceites de masaje, toallas y agua para limpiarse las manos.

Técnica del masaje erótico

Comenzaremos pidiendo a nuestra pareja que se desvista  y que se coloque en la cama con la espalda hacia arriba y la cabeza apoyada en la toalla o almohada.

Para el primer contacto con el aceite de masaje deberemos frotarnos las manos para calentárnoslas un poco y posteriormente echarnos en nuestras manos el aceite. Si nuestra pareja es algo tímida podemos empezar por la zona exterior del muslo y luego dirigirnos hacia la zona interior y las nalgas.

Todos estos movimientos tienen que ser con algo de fuerza para mover el flujo sanguíneo, pero siempre lentamente para no alterar la tranquilidad de nuestra pareja.

Delicadamente vamos subiendo de sus nalgas hacia su espalda y cuello donde haremos un masaje más circular, jugando también con la intensidad de nuestras manos, es en este momento en el que le desabrocharemos el sujetador, en el caso de ser mujer.

A continuación, pediremos a nuestra pareja que se dé la vuelta. Comenzaremos ahora de arriba hacia abajo. En primer lugar, la zona superior del pecho y los brazos. Seguimos con el pecho y la barriga, prestando atención a los pezones, podemos darle un pellizco sutil para estimular esta zona erógena. Pero siempre con cuidado y delicadeza ya que no queremos romper el ambiente que hemos creado.

Continuamos el masaje por la parte interior del muslo hasta llegar a sus genitales y masajeamos lentamente hasta que nuestra pareja llegue a un grado máximo de excitación y su cuerpo empiece a contraerse de placer.

Al final, lo importante es que tanto quien recibe como quien da el masaje disfrute de él.

¡Os animamos a que lo pongáis en práctica!