En Tentaciones Eróticas no nos cansamos de repetirlo. El sexo es mucho más que el momento puro y duro (y nunca mejor dicho) del coito. Hay muchísimas otras formas divertidas de dar y recibir placer. Aunque suelen ser las grandes olvidadas. Ya os explicamos en un post anterior las numerosas bondades de los preliminares, pero hoy vamos a centrarnos es uno en particular para que sean ellos los que disfruten. Porque supongo que aunque sea algo que hayamos hecho cientos de veces, nadie nos ha enseñado a hacerlo. Así que, prepárate para optar al título de expert@ en masturbación masculina con nuestros consejos. 

 

 

Encuentra una posición cómoda

Cualquier sitio es perfecto para darle al tema. Y sino, que se lo pregunten a los hombres. Pero cuando de centrar toda nuestra maestría en darle placer solamente sirviéndonos de la masturbación masculina, la cosa puede llevar más tiempo del que pensamos. Porque cuando sabes cómo hacerlo, ellos pueden disfrutar durar mucho más de lo que piensas.

El problema es que siempre que estimulamos así a nuestra pareja (sea habitual o lo acabemos de conocer), lo hacemos con al intención de que la cosa se ponga a punto para pasar a la acción. Raras veces nuestro objetivo es únicamente darle placer hasta que alcance el clímax. Y os podemos asegurar que pocas cosas ponen de mejor humor a un hombre que, que le hagan una paja.

Así que, elige la posición que te permita dedicarle tiempo al asunto. Si prefieres hacerlo en la cama, puedes tumbarte a su lado. Pero, ¿y si le pones un punto más erótico y te sientas encima mientras él está tumbado boca arriba? Así podréis miraros y además, te será más fácil ver lo que le gusta y lo que no.

También puedes sorprenderle en la ducha y, colocándote detrás de él, cógesela y masajea. Le volverá loco la sensación que le dará, porque tendrá la impresión de que se lo está haciendo él mismo, pero son tus manos las que le están toman el control.

 

 

Que el ritmo no pare, no pare, no

No hay nada peor en el sexo en general que la monotonía. Y los peores amantes son aquellos de uno, dos, uno, dos, dentro, fuera. Y así hasta el final. Por eso, la clave de la masturbación masculina (y femenina) es variar el ritmo y la intensidad.

No hay mejor manera de saber si lo estás haciendo bien que en las reacciones que obtendrás de él. Recuerda que no es una carrera contrarreloj. No por hacerlo más rápido es mejor. Al contrario, la idea es deleitarnos en ese momento y prolongarlo. Acelera el ritmo y si ves que se acerca al clímax, hazlo un poco más despacio. Pero no pares en seco, ni hagas cambios bruscos. Lo único que conseguirás es cortarle el rollo.

Y una cosa más, ¡no aprietes como si fueras a estrangularla! Juega también con la presión y vete variando. Prueba a hacerlo con dos manos suavemente, luego dale un poco de intensidad con una sola mano… El secreto es no darle todo el tiempo igual como si fueras una máquina.

 

Una pizca de picante

¿Quién ha dicho que en la masturbación masculina solo está permitida la mano y su aparato? El accesorio más útil para estimularle en esta situación es un buen lubricante. No solo te resultará más fácil deslizar tu mano por su pene, sino que para él también es más placentero. Vete un paso más allá y prueba nuestro gel para masaje con efecto calor progresivo. Se puede aplicar en esa zona y con él podemos asegurarte que el resultado es una experiencia de nivel pro que no podrá comparar con ninguna otra paja de su vida.

Prueba algo nuevo y utiliza algún masturbador masculino. Este tipo de juguetes eróticos están especialmente diseñados para potenciar el placer durante la masturbación. Existen algunos como los huevos Tenga, que son de un solo uso y cada uno de los modelos tiene un estriado diferente. Y si os gusta la experiencia, podéis haceros con uno de los muchos modelos que existen y que pueden utilizarse tantas veces como se quiera e incluir en vuestra rutina sexual.

 

¿Qué nos dices?¿Vas a practicar estos consejos y convertirte en una leyenda de la masturbación masculina?