Muchos hombres no lo reconocerán, pero la eyaculación precoz es uno de los problemas sexuales más comunes. Aquellos hombres que la padecen, pueden llegar a rechazar las relaciones sexuales por miedo a la vergüenza y al fracaso. Y es que las relaciones sexuales provocan sentimientos de angustia y baja autoestima. El hecho de que las relaciones tengan una duración corta, supone una frustración. Cuando se tiene pareja, la comprensión y el apoyo son muy importantes. Y para todos los hombres en general que tienen problemas para controlar la eyaculación existen una serie de consejos, técnicas y productos que pueden ayudar.

Consejos para controlar la eyaculación

Existen una serie de consejos, más o menos extendidos para que los hombres controlen el momento del clímax. Uno de ellos, quizá el más común, anima a los hombres a que piensen en otra cosa. Aunque esta técnica de distracción puede ser efectiva en momentos puntuales, no la recomendamos. ¿Cómo se supone que vas a disfrutar del sexo si no tienes todos tus sentidos puestos en él?

Un mejor consejo bajo nuestro punto de vista es conocer bien tu cuerpo y tu sexualidad. Sé capaz de reconocer las posturas y los preliminares que más te exciten. Si tu pareja te está haciendo algo y sientes que vas a eyacular, para y cambia de práctica. Lo mismo puedes hacer si durante la penetración notas que vas a llegar al clímax. Tómate un descanso y cambia de postura, practica sexo oral a tu pareja, dedícale un tiempo a las caricias y los besos… Rebaja la tensión sin tener que perder la erección.

Otra técnica que puedes utilizar, y que ha demostrado ser efectiva, es controlar la respiración durante el sexo. Al inspirar el aire por la nariz y exhalarlo por la boca de manera rítmica, reducirás los latidos de tu corazón y llegará menos sangre al pene, lo cual te permitirá controlar la eyaculación.

¿Controlar la eyaculación es posible?

Ejercicios para controlar la eyaculación

Más efectivos que los trucos más típicos, están los ejercicios para ayudarte a controlar la eyaculación. Por un lado, practicar diariamente los ejercicios Kegel resulta beneficioso. Gracias a ellos, los hombres fortalecen los músculos situados entre los genitales y el ano, que son los encargados de dominar la eyaculación.

Por otro, puedes practicar otro tipo de ejercicios más divertidos. Ya sea en solitario o en pareja, la técnica de masturbación comenzar-parar es una buena ayuda para tomar el control del clímax. En ella se debe realizar la masturbación y parar justo antes de que se vaya a producir la eyaculación. Y solo cuando pase el momento más álgido, se puede volver a retomar.

Productos para controlar la eyaculación

Por último, existen una serie de productos que pueden ayudarte a controlar la eyaculación. Puedes combinarlos con los ejercicios y los consejos anteriores para conseguir que poco a poco tengas las relaciones sexuales que deseas sin miedo a acabar demasiado pronto, provocando tanto tu insatisfacción como la de tu pareja.

En primer lugar, puedes recurrir a los preservativos de placer prolongado o los preservativos retardantes. Este tipo de condones son muy comunes y una de las formas más fáciles de controlar las sensaciones que te producen un orgasmo precoz. En este caso, es el lubricante que contienen y el grosor los que consiguen retardar la eyaculación.

Pero además de los preservativos, existen otros productos creados para este fin. Es el caso del gel retardante para hombre o el gel con sabor a piña colada. Estos geles insensibilizan ligeramente la cabeza del pene para posponer la eyaculación, haciendo que el sexo dure más. Solo es necesario aplicar una pequeña cantidad en el glande y masajear lentamente para notar sus efectos.

Y basadas en la misma técnica, las toallitas retardantes tienen un ligero efecto analgésico. Están elaboradas con ingredientes naturales y son refrescantes. Ayudan a tener más control durante las relaciones para proporcionar un placer más duradero. La ventaja de este formato es que puedes llevarlo siempre contigo.

Para acabar, hay que mencionar que la eyaculación precoz es un problema que no se debe a causas físicas en todas las ocasiones. Por eso, es una buena idea, además de recurrir a todo lo que hemos mencionado en este post, acudir a un profesional. Ya sea un psicólogo o un sexólogo, pueden ayudar a descubrir los verdaderos motivos que la provocan proporcionando una solución a largo plazo.