Puede que lo hayas escuchado en algún momento. Quizá lo has leído en alguno de nuestros posts anteriores sobre los diferentes tipos de orgasmos femeninos. O por boca esa amiga que presume de vida sexual excitante y trata de dar envidia siempre que tiene ocasión. Pero lo que es seguro es que hayas pensado al oírlo: “¿Orgasmo de pecho? Si, claro…“. Pues alcanzar el clímax de esta forma tan peculiar es una realidad. En este post vamos a explicarte todo lo que necesitas saber sobre la estimulación de los pechos para que tú también puedes presumir de haberlo experimentado.

Cuestión de ciencia

Como ya os contamos, las mujeres pueden experimentar una gran variedad de orgasmos. A pesar de eso, tendemos a pensar que el placer solo nos lo proporciona lo que tenemos entre las piernas. Sin embargo, está demostrado que es posible tener un orgasmo de pecho cuando se sabe cómo estimular esta zona. Y más concretamente, los pezones.

En 2011, la Universidad de Rutges (EE.UU.) publicó un estudio al respecto. Demostraron que cuando se acarician los pechos, se activan las mismas zonas cerebrales que cuando se estimulan los pezones. Antes, en los años 80, el investigador Herbert Otto realizó el primer análisis del tema. Según los datos que recogió, el 29% de las mujeres entrevistadas habían experimentado orgasmo de pecho al menos una vez.

Las zonas erógenas: esas grandes olvidadas

Por norma general, cuando tenemos relaciones sexuales nuestra atención se centra en los genitales. El pene y el clítoris son los protagonistas de la película. Pero en nuestro cuerpo tenemos una gran variedad de zonas erógenas que dan también mucho gustito. ¿O es que nunca se te han subido las revoluciones cuando te han besado el cuello?

El mapa erógeno es un territorio inmenso por descubrir. ¿Has probado a vendarle los ojos y recorrer sus puntos más sensibles con una pluma? Te podemos asegurar que es una de las sensaciones más excitantes. Por eso, para lograr un orgasmo de pecho, nuestro consejo es que le dediquéis un tiempo a los preliminares que nos incluyan los genitales. Seguro que la experiencia es de alto voltaje y descubriréis formas de excitar al otro que ni siquiera imaginabais.

Cómo conseguir un orgasmo de pecho

En primer lugar, cada persona tiene su nivel particular de sensibilidad. Aunque podemos decir que no se trata de exprimir como si estuvieras haciendo zumo. Y tampoco reducir la estimulación al pezón. Empieza acariciando todo el pecho, con movimientos circulares que vayan acercándose a la areola. Así, estimularás toda la zona delicadamente antes de pasar a la acción.

Ahora puedes apretar, pero con mesura. Aplica una leve presión y, solo si ella te lo pide, auméntala. Mientras lo haces, acaricia los pezones con los pulgares. La cosa ya está calentita, es hora de que la lengua entre en juego. Con movimientos circulares, lame los pezones y combínalo con succión o incluso suaves mordisquitos. Ten siempre en cuenta que esta es una zona muy sensible. Así que, no te pases de fuerza por la efusividad del momento.

Como quieres ser un@ buen amante, mientras has hecho todo lo anterior, habrás estado prestando atención a sus reacciones. Repite y alterna lo que más le haya gustado hasta que sea necesario. ¡Y voilà! Acabas de provocar un orgasmo de pecho, ¡enhorabuena!