Para ponerse a tono con las películas no es necesario que sea porno explícito. La mayoría de las veces basta con una tensión sexual de alto voltaje que alcanza el clímax en unos cuantos fotogramas. O una historia de pasiones prohibidas y secretas que materializan alguna de nuestras fantasías. Es decir, lo que nos pone tontorrones es un argumento que va más allá del sexo. Pero que mantiene el erotismo durante toda la trama. 

Con estos días fríos, el mejor plan es quedarse en casa con una manta y una buena peli. Pero, ¿y si le añades una nota picante para mantenerte calentit@? En el post de hoy vamos a hacer un repaso a las mejores películas para subir la temperatura, en solitario o con compañía. ¿Estás preparad@? Pues, ¡dale al play!

Soñadores (2003)

La historia que dirige Bernardo Bertolucci nos transporta al incendiario París de mayo del 68. Revueltas, estudiantes protestando, deseos de un futuro mejor. En ese marco tan único de la Historia, los gemelos Isabelle y Theo aprovechan que sus padres los han dejado solos para invitar a un estudiante de intercambio a quedarse con ellos.

Los tres adolescentes, encerrados en su piso, debaten, filosofan y exploran su sexualidad. Ese reducido espacio se convertirá en una burbuja que les aísla del exterior. Y que les permite sumergirse en un mundo propio, único y en el que no existen las normas ni los convencionalismo. Se trata de un viaje de libertad, experimentación y erotismo en el que los límites están aún por descubrir.

 

Shame (2011)

Pocas películas tratan el tema del sexo tan directamente como esta cinta escrita y dirigida por Steve McQueen. El protagonista, Brandon Sullivan, parece tenerlo todo. Es un atractivo treintañero de éxito que trabaja para una importante empresa y vive en un piso de diseño en la zona más exclusiva de Nueva York.

Sin embargo, en su vida privada Brandon es un hombre solitario, distante emocionalmente y con una grave adicción al sexo. Su apetito sexual lo mantiene aislado  de todo y obsesionado con el sexo en todas sus formas: pornografía a granel, encuentros casuales con desconocidas, prostitutas… Aún así, nada parece saciarle. Ante la repentina aparición de su hermana, decide redimirse e iniciar una relación seria con una compañera de trabajo por la que cree sentir algo.

 

Habitación en Roma (2010)

Julio Medem ya había plasmado en otras de sus películas el sexo con naturalidad. Pero es en este film el que muestra con más poesía el erotismo en estado puro, en un escenario idílico. Con maestría, condensa en un lapso de 12 horas una historia de pasión prohibida que el espectador presencia casi con el reparo del testigo voyeur que espía sin permiso.

‘Habitación en Roma’ transcurre en un hotel en el que pasarán la noche dos mujeres que acaban de conocerse antes de retomar sus vidas el día después. Alba volverá a España, donde mantiene una relación con una mujer que tiene dos hijos. Natasha volará a Rusia para casarse con su profesor de Renacimiento. Pero esa noche, ese instante sensual y fugaz, permanecerá para siempre perfecto y puro.

 

9 Canciones (2004)

Literalmente sexo, drogas y rock’n’roll. Michael Winterbottom se preguntó, tras leer ‘Plataforma’ de Michel Houellebecq, por qué un gran libro puede estar plagado de sexo pero en el cine no ocurría lo mismo con las buenas películas. En el caso del celuloide, el único sexo real que se puede ver se limita al porno. Pero se trata de sexo artificial, carente de emociones. Como respuesta, Winterbottom decidió hacer una película, no sobre sexo sino sobre una relación de pareja que como todas, está llena de emociones, pasión, complejidades… Y mucho sexo.

En la película, Matt recuerda a través de flashbacks la corta pero intensa relación que mantuvo con Lisa. Mezclando momentos íntimos y los conciertos a los que acudieron juntos, retrata lo alejado que está de la realidad el mito del amor idílico y perfecto. Pero si por algo destaca este film es por su autenticidad. ‘9 canciones’ se rodó sin guión. El razonamiento de Winterbottom era sencillo: las parejas no ensayan los besos, las caricias, las peleas ni los momentos de complicidad. Y esa misma mentalidad se extendía a todos los aspectos de la película. Así que, sí. Las (muchísimas) escenas de sexo son completamente reales.

 

Tras ver algunas de estas películas estamos seguros de que la temperatura ya habrá subido unos cuantos grados. Así que lo lógico es continuar la diversión y pasárselo aún mejor con algún juguete si estás sol@ o quizá continuar caldeando el ambiente con algún juego divertido en pareja. ¿Ya tienes preparadas las palomitas?