Aunque aún queda mucho camino por andar, cada día la diversidad sexual es mayor. Las normas dejan de encorsetarnos, y descubrimos y aceptamos diferentes formas de vivir el amor y el sexo. Algunas, como la homosexualidad o la transexualidad, ya forman parte de nuestra sociedad y vocabulario. Pero existen aún muchas otras de las que no se conoce prácticamente nada. Por ejemplo, la asexualidad. Es muy probable que hayas escuchado esta palabra en alguna ocasión pero te hayas quedado pensando “Pero, ¿qué es exactamente eso de ser asexual?“. Como seguramente no te hayas atrevido a preguntarlo, en este post vamos a ahorrar luz (por fin) sobre esta orientación sexual.

Empecemos por el principio

Vayamos al grano. Ser asexual no es decidir ser célibe. Tampoco es sentir rechazo hacia el sexo por una experiencia traumática del pasado. Y no es sufrir algún tipo de desequilibrio químico o físico que impida mantener relaciones sexuales. Sencillamente, ser asexual es no sentir ningún tipo de interés por el sexo. Las 13 millones de personas en todo el mundo que se declaran asexuales no sienten el impulso de arrancarle la ropa a su pareja sexual ni se comprarán ningún juguete sexual para disfrutar de su propia compañía.

Es decir, pueden mantener relaciones sexuales como cualquier otra persona. Sienten placer y pueden alcanzar el orgasmo. Pero no quieren. No les produce ninguna motivación. Practican el sexo con sus parejas, pero para complacer a su compañera@. Ahora mismo estarás pensando “Espera… ¿un asexual tiene pareja?“. Pues la respuesta es sí. Porque el hecho de que no sientan atracción sexual por ningún tipo de personas (hombre, mujeres o ambos) no quiere decir que no sientan amor por otros o que no tengan la capacidad de enamorarse. Pero eso nos lleva a la siguiente pregunta.

¿Es amor lo mismo que sexo?

En cuanto al amor y el sexo existen multitud de teorías, dependiendo de cada persona. Hay quien piensa que no hay mayor placer que practicar sexo con quien se tiene una conexión emocional fuerte. O sea, cuando se está enamorado hasta el tuétano. Los hay que creen que no hay mejor sexo que el que se tiene sin ataduras ni amor. Aún así, todos coincidirán en algo: lo practiquemos o no, existe el sexo sin amor. Pero, ¿existe el amor sin sexo?¿Podemos estar enamoradísimos de nuestra pareja y sin embargo no desear acostarnos con ella?

Para quien es asexual no solo es posible, es lo que ellos sienten. Tienen la capacidad de sentir amor, quieren tanto como el resto y tienen relaciones sentimentales incluso de larga duración. Pero no sienten la necesidad de practicar sexo con su pareja. Porque para ellos el amor no es sinónimo de sexo, ni son inseparables. Para que quede más claro, una persona asexual siente deseos de tener una cita con una persona que empieza a gustarles, y hacer cosas románticas como una buena charla con un buen vino y la chimenea de fondo. Pero no están deseando acostarse con ella.

Entonces, ¿la asexualidad se cura?

No. El asexual no se cura porque no tiene ninguna enfermedad ni disfunción. Explicado de forma más sencilla. Es posible que te encante el chocolate. Que pienses en un bote de Nutella y salives. Que no puedas resistirte a coger otra onza más de esa tableta que te está llamando desde la despensa.

Y sin embargo, hay quien puede comerse un bombón si se lo ofreces a media tarde. Pero cuando sale a cenar no siente el impulso irrefrenable de pedir de postre ese coulant de chocolate que aparece en la carta. En ese caso nadie dice: “¿Qué puedo hacer para que a esa persona le encante el chocolate y se lo pida el cuerpo?“. No lo pensamos porque nos resultaría absurdo.

Como ocurre con el resto de temas relaciones con el sexo, cada una de las personas lo vive a su manera. Por eso, quienes se denominan asexuales lo experimentan de diferentes formas con muchos matices. Lo mismo que ocurre con el resto. Lo más importante es aceptarse a uno mismo, no sentirse presionado y, además, tener empatía para saber que no todos somos iguales y todas las orientaciones y maneras de sentir son admisibles.