El hecho de que el sexo sea un tabú desemboca en multitud de problemas. Aunque se trate de algo completamente natural, hablar de temas sexuales  se ve como algo negativo. No hablamos de ello, así que no existe. Las consecuencias no solo son el hecho de que no disfrutemos de nuestras relaciones. En ocasiones, derivan en disfunciones sexuales como el vaginismo, que afecta a más mujeres de las que pensamos

¿Qué es el vaginismo?

El vaginismo es una de las causas del dolor que experimentan las mujeres cuando tienen relaciones sexuales. Se trata de una contracción involuntaria de los músculos externos de la vagina que da como resultado penetraciones extremadamente dolorosas.

Es decir, no es falta de deseo ni debe confundirse con otros términos como la frigidez o anorgasmia femenina. La mujer no experimenta una falta de deseo. De hecho disfruta de cualquier otro tipo de juegos sexuales. Si el vaginismo llega a provocar el rechazo de tener sexo es por el dolor que se siente. Es el acto de la penetración lo que la aterra de tal manera que los músculos de la vagina se contraen, “cerrándose“.

Y entonces comienza el círculo vicioso. La tensión y la ansiedad ante la penetración hacen que esta sea tan dolorosa que sea prácticamente imposible. Lo cual confirma sus miedos, haciendo que refuerce su temor. Pero se puede detener esta dinámica tan dañina y volver a tomar el control de tu cuerpo.

¿Por qué se tiene vaginismo?

Se trata de una mezcla de causas físicas y psicológicas. Es muy sencillo, en realidad. Cuando nuestro cuerpo cree que va a sentir dolor o sufrir algún tipo de daño, de manera automática hace que ciertos músculos se contraigan, anticipándose y evitando que ocurra. En el momento en el que se va a producir la penetración, los músculos del suelo pélvico son los que se contraen involuntariamente.

El vaginismo puede producirse desde antes de iniciarse en el sexo. Como se trata de un aspecto completamente desconocido es posible tener temor a lo que no sabemos o a no estar a la altura. También tener una educación sexual inadecuada o incluso inexistente o haber sido reprimidos desde nuestra infancia por nuestro entorno familiar o religioso. Todo estos factores hacen que se produzca cierto rechazo y ansiedad.

Pero también puede comenzar cuando ya se tiene una vida sexual activa. El estrés, los problemas de pareja o experiencias traumáticas relacionadas con la penetración, como los abusos sexuales podrían hacer que la mujer experimente esta disfunción sin entender por qué ahora.

¿Cómo se soluciona el vaginismo?

Existen diferentes formas de afrontar esta disfunción sexual. La primera y principal es una educación sexual correcta, sin tabúes ni mitos. La información es muy importante para entender qué ocurre y por qué. También para comprender de manera clara cómo son las relaciones sexuales “normales”. Es decir, que podemos llegar solo hasta donde queramos, que no hay ningún listón que superar. En definitiva, que el porno no es real. Interiorizar esta visión hará que la mujer reduzca la ansiedad y se relaje. Así, poco a poco el sexo dejará de asociarse con pensamientos negativos.

En el caso de que se tenga pareja la comunicación es indispensable. Para eliminar la tensión que se produce, es básico que ambas partes conozcan la inquietud y la tensión que siente la mujer. Existen terapias de pareja que pueden ayudar en este sentido.

Y por último, trabajar el aspecto físico es también una solución complementaria. Cualquier deporte en el que se ejercite el suelo pélvico o ejercicios específicos como los Kegel son muy beneficiosos. Utilizar además bolas chinas hará que se tenga un mayor control sobre los músculos pélvicos.